Centro Nodos

02 de abril de 2026

Acompañar la maternidad: vínculos en construcción

por Sofía Aguayo León

La maternidad llega muchas veces con la idea de que debería ser un tiempo solo de plenitud. La realidad, para muchas mujeres, es más compleja: alegría sí, pero también cansancio, dudas, miedo, pérdida de partes de sí mismas que ya no caben en la nueva configuración.

El puerperio — ese período que sigue al parto y que se extiende mucho más allá de lo que solemos reconocer — es un tiempo de reorganización profunda. No solo del cuerpo. También de la identidad, los vínculos, las prioridades, la relación con el propio deseo.

Lo que cuesta nombrar

Hay experiencias del puerperio que no encuentran fácilmente palabras. La ambivalencia frente al bebé. La distancia con la pareja. La culpa por no estar disfrutando “como toca”. La sensación de haber perdido un yo anterior que no termina de volver.

Todo eso suele callarse, porque alrededor circulan mandatos sobre cómo “debería” sentirse una madre. Pero lo que no se habla no desaparece: se queda alojado y vuelve, muchas veces como síntoma.

Un espacio propio

La psicoterapia en este momento vital ofrece justamente lo que falta: un espacio donde puede hablarse lo que no encuentra otro lugar. Donde la ambivalencia no se juzga, donde el cansancio no se descalifica, donde la pregunta por una misma sigue teniendo lugar incluso siendo madre.

No se trata de “resolver” la maternidad — se trata de poder habitarla con menos peso, con más palabras propias.

Cuándo consultar

No es necesario esperar a estar muy mal para pedir un espacio. La presencia de malestar persistente, la sensación de no reconocerse, las dificultades para vincularse con el bebé, los conflictos con la pareja o la familia, las experiencias previas que se reactivan — todos son motivos legítimos para consultar.

El acompañamiento perinatal es una de las líneas que trabajamos en el centro.